lunes, 12 de agosto de 2024

La perseverancia del caminante

 


LA PERSEVERANCIA DEL CAMINANTE


Empezaba el camino durante los tiernos días de sus días
Con pasos titubeantes,
Mochila a la espalda, Llena de sueños, de juegos, de carruseles y de magia
Avanzaba hacia las manos cariñosas de la madre luz, 
Que aguardaba al final del pedregoso y largo camino neblinoso. 


Con la potencia de un corcel sin látigo que lo haya domado
Cultivaba los conocimientos del tiempo venidero
Con los pasos de un soldado al marchar 
Empezaba a conocer todos los caminos de su existencia
Y cuesta arriba, sus decididos brazos jalaban sus pasos.


Las rosas del camino empezaron a también volverse espinas
Cada vez el peso de la mochila aumentaba 
Como sus ansias de rendirse 
Y tirar todo a la borda del olvido
Pero muy en el fondo él sabía que esos eran los momentos 
En los que el camino más lo necesitaba.


La luz al final del túnel empezaba a brillar con más intensidad 
La espalda adormecida se despojó lentamente de aquella mochila
Sin ningún peso en su mente ni en su cuerpo avanzó hacia la luz
La cual le brindó la paz largamente soñada. 

viernes, 9 de agosto de 2024

El abismo del divorcio


Por: Gabriel Villota


EL ABISMO DEL DIVORCIO

En el abismo de silencio quebrado,
 se desploma el eco de una casa rota.
 Los días se transforman en hondos precipicios,
 en donde el paso del tiempo se convierte en caída libre.

Hace seis años, eran pareja
tuvieron gemelos no planeados. 
A pesar de ser esposos, 
no se quieren,
solo se toleran.

La mujer se emboba de otros ojos, 
como mariposa que vuela a otro jardín,
sin remordimiento,
con un par de manos decide divorciarse.

Cada semana,
los hijos cambian de casa.
 la mamá y el papá frente al abismo. 
Un matrimonio puede causar
las peores y mejores cosas de tu vida.

La joya en el árbol maligno

Por: Joaquin Manchego y Mateo Vens


LA JOYA EN EL ÁRBOL MALIGNO

En el árbol oscuro, una joya brilla,  
una manzana de oro, perla entre sombras,  
una esfera de luz, en la noche sencilla,  
tesoro escondido en ramas sombrías.

El árbol, un gigante con mil ojos malvados,  
sus raíces, serpientes que devoran la tierra,  
sus ramas, brazos oscuros, envenenados,  
que envenenan el aire con su aliento de guerra.

Cada día que pasa, la manzana se embellece,  
y la fruta dorada en el mal crece y crece,  
el tiempo la acaricia y la naturaleza la mece,  
un milagro en el infierno, dulce y raro florece.

Finalmente, la manzana cae con un suspiro,  
como lágrima de sol en un río de sombras,  
suave como pluma, al suelo llega sin giro,  
y en tierra maldita, su pureza se nombra.

lunes, 5 de agosto de 2024

Miedo a amar


MIEDO A AMAR

Un pasillo interminable con miles de puertas cerradas,
esperando a ser abiertas.
El caminar es cansado y desesperante.
Está oscuro y, en el profundo silencio,
una ola de murmullos comenzaba a florecer.

Una primera puerta con esperanzas de ser abierta.
En su interior había una luz,
una luz especial que, con su resplandor, atraía cualquier mirada,
pero esa luz no era la correcta.
Las esperanzas desaparecían junto al deseo de amar.

Una segunda puerta, distinta a la anterior y con diferentes esperanzas.
Dentro había un perfecto jardín de pétalos
con colores tan bonitos como los que adornan la primavera y el verano.
Al inicio del camino, todo era perfecto, hasta que te adentras y ves
cómo todo se vuelve oscuro y las flores ya no despiertan.

Una tercera puerta que, con miedo, ella miraba,
el dolor en su mirada al recordar las puertas pasadas.
El temor de adentrarse a un mundo nuevo
se adueñaba de su cuerpo.
El temor desgarraba sus entrañas.

sábado, 27 de julio de 2024

Trazar por la linea de puntos

 


Trazar por la línea de puntos

Entre cadenas con huecos blancos que encierran, se encuentra el hado de cada uno, ruta fina de puntos impresa, diseñada y creada para guiar, sin opción ni vías que juzgar,

Escabulléndome, saliéndome de las líneas, con propósito de caminar libremente entre la acera, empiezo un vals de todos los instrumentos, pluma y tinta invisible que empiezan a tocar suelo, punzadas únicas pues es mi propio deseo,

Ya en alta mar, las olas destrozan suelo, desordenando los papiros, en torbellino color madero, volviéndolo un bullicio de tono sombrío, por no poder plasmar con pluma mía, el reflejo de mi habladuría, y proverbio encarecido,

Viendo montañas colindantes, montañas de trazos, tinta acuarela, me doy cuenta del desorden que observan, borrones, trazos caóticos que llevan, a la cima que tanto cuesta,

Sosegado, esperando el aclaré del cielo,
toco madera mientras reconstruyo el sendero,
sabiendo que aunque se desmorone el suelo,
volveré al camino, ya que en este grabado mi nombre, duerme profundamente,




lunes, 22 de julio de 2024

Jardín acogedor


 JARDÍN ACOGEDOR

Corrriendo desesperadamente
 buscando una salida.
Puerta por puerta las soluciones no son útiles.
Hay esperanza que este momento llegará, 
pero solo una parte de mi logra escapar.

Cayendo cada vez en el vacío,
Mantener el equilibrio tomará un largo camino.
Debe haber muchas formas de desaogarse.
Optar por llorar siento que me acobarda.

Trazando mi espíritu, mi todo te encuentras.
Eres como una espina en una rosa, no te dejas sacar.
Te resistes en quedarte junto a mi pero no eres la mejor opción.
Solo se que no eres digno y nunca obtendrás mi corazón.

En el jardín, donde no hay sufrimientos y rencores,
Me da un abrazo sincero y pacífico.
Se que puedo salir de este bucle,
pero no podré hacerlo yo sola.

viernes, 19 de julio de 2024

Dos manos y un nudo

 


DOS MANOS Y UN NUDO

Dos manos sedientas del alma de la otra,

sosteniendo el temblor de la incertidumbre.

Una es el eco del susurro del viento,

la otra un faro en la oscuridad del sendero.

Ambas entrelazadas en un baile eterno,

donde el tiempo se detiene entre sus dedos.


Dos manos, dos manos unidas por una soga que duele y sostiene

marcadas por una lucha constante,

llevan el peso del otro, cada tirón una súplica, 

cada afloje un suspiro.

Una cuerda que los mantiene juntos, 

no por obligación, sino por elección compartida.


Dos manos sin un punto de despedida 

unidas sin saber que girar en el mundo de la otra dependía

por un nudo que su fuerza dejaría una huella.

El Pájaro que nunca voló




Pájaros muere, peces mueren, todo muere al final ¿qué más da una pequeña muerte? todo seguirá igual. solo hay que avivar el fuego.

En el aire él va como pájaro sin alas el fuego lo abrazará.

Sonido sin cesantes de color rojo rodean la fogata. El cielo oscurece y el fuego se une a él.

El oscuro cielo se ilumina un segundo por las nubes una bala se abre paso todo se oscurece de nuevo.

Ella yace en el suelo  pensando en lo que  no pudo hacer el fuego llega hasta su alma quemando todo su ser.

Todo lo que queda una triste mancha negra a su alrededor hasta las hormigas lloran la desdicha. Pero ¿qué más da una pequeña muerte ?

Último Día

 


Ni se había dado cuenta de tantos cosas que pasaron ese día,
que ya se estaba dando adioses a quién por su camino iba,
ese era el último de sus días en los que veía a su gran familia.

Tras dar un último rodeón, a la salida estaba acercándose,
cuando a su íntimo amigo en su camino lo encontró,
y junto a él a su casa pasajera abandonaban.

Afuera soltaron sus lluvias cuando le daban un fin a su amistad,
ambos tenían noción de que la casa de sus recuerdos dejaban,
para que cada uno a su propia vida parta.

Ambos se dieron un abrazo con resignación,
solo para soltarse y emprender su camino.

Ve a su promoción ir hasta perderlo entre la bulla y gentío,
sabiendo que pronto no lo volverá a ver.

El también tiene que regresar a casa,
antes de perder su segundo hogar de vista,
lo admira por última vez  para que a su mente vivencias evoquen.

Tenía miedo cuando llegó por primera vez,
cuando el tiempo pasaba amistades forjaba,
hacía travesuras, con el balón se lucía y con sus amigos reía
inconsciente de que lazos perpetuos creaba.

aunque él hasta hace poco el colegio no valoraba,
y recién ahora sus recuerdos se vuelven oro.

Sigfrido

 




Caían copos de nieve,

sobre aquel blanco asfalto.

Yacía el hombre de nieve

envuelto en copos ígneos.


Los claveles y las bellotas y los frutos

cambiaban sus trajes.

Con amor, los blancos algodones 

adoptan un naranja y verde 

que, poco a poco, aclaran la vida.


Los pétalos de los girasoles brotan

y entre los tubulares, un risueño niño nace.

Sus ojos irradian esperanza

y sus manos eran pedernal para el mundo.


Aquellos algodones grises y sin color,

ahora son bisagra pasada.

El arcoíris es valentía

La valentía es primavera

Dos patas bastaban para recorrer el mundo.


La Hipocrecía Del Hombre



La paz no existía. El ruido se pegó al ambiente, un fuerte sonido era percibido. Las voces sonaban, las máquinas sonaban. Un entorno muy ruidoso se vestía del centro de Las Vegas. La paz no se presentaba.

 

La concentración, lo único del jugador. Sus ojos no se despegaban de las cartas. Su cara reflejaba una actitud ganadora. El crepier movió las cartas. El jugador ganó. La felicidad lo abrazó. Las imágenes que se veían eran hermosas. 

 

El tiempo pasaba. Las jugadas se ponían reñidas. Mariposas cosquilleaban el estomago del jugador. Los ojos caían sobre las manos del jugador. Los movimientos eran secos. Las mentes estaban calientes. El competitivismo agobiaba al jugador. La tensión estaba a flor de piel.

 

Algo horrible pasó. Una jugada hecho a perder todo. El momento era amargo. El jugador echaba chispas. Nadie podía entender lo sucedido. El mundo estaba muy diferente. El jugador había perdido.




S. Carrasco

Culpa

 


CULPA

Al pasar por un bosque un hombre se encontró con un lago,
grande y bonito como un manantial. 
Emanaba paz y tranquilidad.
Se acercó y observó su demacrado reflejo.
Los luceros de sus ojos se habían apagado ya.
La llama que latía en su pecho se había desvanecido hace mucho.


Una luz con silueta de niña se asomó 
y apareció la cruda verdad.
Era el reflejo de la hija que perdió.
 
En un mar de recuerdos se dejó caer.
Estrellas fugaces llenas de momentos pasados atravesaron su mente.
Sus risas, su mirada y su voz volvieron,
pero también regresaron sus gritos de auxilio.
Sus llantos y penas cargaron sus hombros
e hirieron su espalda.

La culpa corría por su ser,
estrujando y aplastando su pecho,
desgarrando hasta los más profundo de su alma.

Solo avanzó hacia el centro del lago, 
hasta que el agua solo dejó sus tristes ojos al descubierto
y desapareció.

Dorada valentía

  


DORADA VALENTÍA  


El pez dorado con la bolsa de plático que lo engendró ha caído.

La boca del mar se lo ha tragado enterito,

pero la garganta marina es larga y la caída lenta.


El pez piensa:

“No hay más que hacer,

la chispa de mi espíritu se irá en esta bolsa.

Siete platos aún me quedan, pero mi hambre no durará siete días,

pues todavía tantos atardeceres no han pasado”.


Manos de olas han desatado el nudo de la libertad.

El pez sereno, después de haber firmado los papeles de su destino, ha comprendido al fin.

“¿Qué hago?, ¿qué hago?

¿Valdría la pena salir del fuego para encontrar el infierno?

No, más vale un pececito en aleta que cien mil nadando.

Me quedo aquí en donde hay olla y cama.

El máximo peligro aquí son las tripas gruñendo.

El máximo peligro afuera no es uno, sino varios.


El ser de cien manos, se prepara para expulsar de sus agujeros sus noches.

El de dientes de cuchillas, que convierte en polvo todo lo que atrapa, ya viene.”


Mientras el pez piensa,

uno igual pasa nadando.

“Hay más como yo.

Mi alma siente miedo, pero para sentir consuelo he de salir.

Valiente hay que ser y aventurarse a lo desconocido".


El pez atraviesa el túnel,

y un puntito del atardecer se ve en el azul infinito.

Empieza a aletear hacia su nuevo camino,

ignorando que los siete platos ya se están terminando.


jueves, 18 de julio de 2024

Ansiedad

                                                                


ANSIEDAD

Paso por paso, crujido a crujido
un ligero suspiro suena.
Cabizbajo y fatigado mira su final
y la madera baila al son del ser.


Conflictuado, lamenta su anhelo por caer.
Su deseo por rendirse no es suficiente.
Un consuelo de perdición,
una excusa,
un murmullo en las tinieblas.


Un mar de pensamientos danzan en círculo.
La bóveda salina con peces 
anticipa y canta su final
pisoteando el último destello de esperanza.


Una amarga salvación
de la que nacen raíces
aguarda el intento fallido y humillante
del salto al vacío que no llega.

Resentimiento



RESENTIMIENTO

La sombra del dolor crece,
la oscura pesadez aumenta.
Ese cierre inevitable y triste
 limita el universo.


El espacio del perdón se agota,
cauteloso.
Un poco de aire en la azotea
para liberarte del golpe.


El corazón late deprisa,
y la temible libertad asoma.
Pero se oculta la salida,
y queda intacta la vanidad.


Corre el tiempo egoísta,
alterado, 
y sigue esperando la penumbra
vapuleando el cuerpo moribundo,
y casi seco.